Hola, este no es un mensaje del director como los habituales. En este espacio solemos compartir logros, avances y resultados que reflejan el trabajo cotidiano de nuestra comunidad. Hoy, en cambio, creemos necesario hacer un alto para poner el foco en una situación que atraviesa y condiciona todo lo demás.

El inicio de este cuatrimestre no fue uno más. El 18 de marzo encontró a nuestras aulas abiertas, pero sin clases: en cambio, hubo encuentro, información y discusión. Docentes y estudiantes nos reunimos para poner en común una situación que ya resulta insostenible. La universidad pública atraviesa un deterioro profundo en sus condiciones materiales, y eso impacta directamente en su capacidad de enseñar, investigar y sostener su vida cotidiana. Este escenario no solo implica que no lleguemos a fin de mes, sino que también nos fuerza a buscar otros rumbos laborales.

Los números son elocuentes y preocupantes. Desde fines de 2023, la inflación acumulada supera ampliamente el 250%, mientras que los salarios docentes y nodocentes crecieron muy por detrás. La pérdida de poder adquisitivo es sostenida y afecta a todos los niveles del sistema: un ayudante de primera con dedicación exclusiva y sin antigüedad percibe alrededor de $844.000; un becario doctoral del CONICET en CABA, $1.055.000; y un becario doctoral UBA, $975.000. Estos ingresos, en un contexto de alta inflación, vuelven cada vez más difícil sostener la docencia, la formación de nuevos investigadores y la continuidad de líneas de trabajo científico. A esto se suma la casi inexistente financiación para proyectos de investigación, que compromete el desarrollo mismo del conocimiento.

En este contexto, el comunicado de nuestro plantel docente fue más que claro: “Somos docentes, nos encanta dar clases y tenemos un fuerte compromiso con la universidad pública. Sin embargo, el contexto actual supera los límites de lo tolerable. No podemos hacer como que nada pasa. Declarar un paro por tiempo indeterminado no es un capricho: es visibilizar lo que está en juego y pensar colectivamente cómo seguir.

Como resultado, se resolvió sostener el no inicio del cuatrimestre hasta el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario y rechazar las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional. Al mismo tiempo, se impulsan nuevas acciones para fortalecer la participación: jornadas de divulgación en el playón del Pabellón II, clases públicas y charlas abiertas en el Congreso, y una movilización en Plaza de Mayo en defensa de la ciencia, la tecnología y la universidad pública, entre muchas otras medidas.

Sin presupuesto y con salarios deteriorados, enseñar, investigar y sostener la vida universitaria se vuelve inviable. Este comienzo distinto es también un llamado a involucrarse. La universidad pública es un derecho. Defenderla es una tarea colectiva.

Juan Pablo Galeotti

Director DC